Grandes Hombres
El Municipio de Cajeme y Ciudad Obregón han jugado un papel muy importante para escribir la historia de Sonora y México. Destacados hombres originarios de esta región han dejado una huella imborrable y su trayectoria sirve de ejemplo a las nuevas generaciones, que ven en ellos el signo de la grandeza que caracteriza a esta tierra.
El gran río Yaqui representó la barrera infranqueable para los primeros colonizadores españoles, que nunca pudieron someter, a base de las armas, a la tribu Yaqui y tras más de 100 años de esfuerzos, en el siglo XVII, fue necesaria la labor evangelizadora de los primeros misioneros para poder establecer un acercamiento con este indomable pueblo, que aceptó a los jesuitas siempre en un mutuo acuerdo de respeto a sus leyes y tradiciones.
En el siglo XIX surgió un caudillo que despertó entre su gente el espíritu de grandeza que por siglos habían tenido y que estuvo latente en un período en que la tribu había vivido en paz con el mundo exterior, el mundo situado más allá de las fértiles tierras regadas por el río Yaqui.
José María Leyva, conocido posteriormente como Cajeme, fue enviado por las autoridades del Estado como general de la tribu Yaqui, pero al ver que su territorio estaba siendo invadido por los "yoris", vocablo utilizado para designar a los colonizadores blancos, organizó a su pueblo para defender su nación, iniciando una lucha contra el gobierno de Sonora y México; una guerra en la que nunca pudo ser derrotado.
Tras la muerte de Cajeme, el pueblo Yaqui fue dirigido por Juan Maldonado, quien en una batalla contra las fuerzas del general Porfirio Díaz, se ganó el título de Tetabiate, al estar situado en lo alto de un cerro haciendo rodar grandes piedras que causaron una dolorosa derrota a sus enemigos. La lucha de estos caudillos fue continuada por otros jefes de la tribu, que mostraron igual valor y estrategia en el combate, hasta que sus derechos fueron reconocidos y garantizados por el presidente Lázaro Cárdenas.
En la época revolucionaria surgió una de las figuras más destacadas: el general Alvaro Obregón, que se convirtió en el mayor estratega de la Revolución Mexicana y logró conciliar los intereses de los caudillos post revolucionarios, convirtiéndose en Presidente de la República.
Con el general Obregón se inició una época de prosperidad para el Valle del Yaqui, ampliándose la infraestructura hidráulica y modernizando los sistemas de cultivo, convirtiéndose en una de las principales regiones agrícolas de México.
A partir de esta época el progreso de Cajeme y Ciudad Obregón ha sido constante y sus logros en la actividad e investigación agrícola trascendieron las fronteras de México, cuando el doctor Norman Bourlag, científico dedicado a la genética agrícola, descubrió una nueva variedad de trigo, más productiva y resistente, en lo que se conoció como "La Revolución Verde", por lo cual fue ganador del Premio Nobel.
En la actualidad esta región ha diversificado sus actividades económicas y productivas, convirtiéndose en una de las ciudades más modernas y progresistas de México, gracias a la visión emprendedora de sus habitantes, que han marcado una senda de éxitos en la historia de Sonora y México.
Forjadores de una gran Ciudad
Alejandro Méndez Limón. Nació en 1907 en Cananea, hijo del General Fructuoso Méndez Sánchez. Llegó al Valle del Yaqui en 1924 en busca de sustento para su madre y hermano, una vez muerto su padre. Aquí empezó a abrir tierras de cultivo y trabajó durante toda su vida como agricultor. Para 1927 fungía como primer regidor en el recién constituido Ayuntamiento de Cajeme.
Tomás Oroz Gaytan. Nació en 1910 en Estación Oroz, en 1934, y llegó al Valle del Yaqui abriendo tierras de cultivo al lado de sus tíos Alberto y Luis Oroz. Fue pionero como agricultor y hombre de gran visión. Contrajo matrimonio en 1938 con Aurora Ibarra y procreó siete hijos, todos ellos agricultores. Es recordado en esta ciudad como un fuerte impulsor del deporte, ya que por su gestión, durante la gubernatura de don Faustino Félix se construyeron los cuatro estadios deportivos que actualmente tiene el Estado; el de esta ciudad lleva su nombre como un homenaje póstumo.

Arturo Castelo Antillón. Llegó a Cócorit en 1916 con toda su familia, a buscar trabajo y fortuna. Sus primeros empleos fueron como fotógrafo en la plaza y cargador. Dada su gran visión y esfuerzo en el trabajo pronto se ganó el respeto y admiración de la población y se convirtió en un próspero agroindustrial. Nació el 21 de mayo de 1906 en El Saúz Sonora, se casó con Alicia Parada Almada y procreó cuatro hijos. El 29 de octubre de 1946 fundó la primera secadora de arroz. Realizó grandes esfuerzos en el área de investigación al lado del doctor Norman Bourlag, sobre las semillas de zacate buffel y las cruzas de ganado beefalo, fue el primer concesionario de equipos agrícolas John Deere.
J. Encarnación Chávez López. Nació en Taretan, Michoacán, en 1908. En su juventud se dedicó a la venta de maquinaria agrícola y llegó al Valle del Yaqui en 1943 con la misión de entregar algunos equipos y decidió quedarse en este lugar. En 1944 ya tenía a su familia instalada en esta ciudad. Estuvo casado con Lilia Contreras, con quien procreó dos hijos. Se distinguió como un verdadero forjador de esta ciudad, al ser un altruista nato. Fue fundador del Club de Leones y el Club Rotario. Ocupó puestos de importancia dentro del gobierno municipal y la alcaldía en el periodo de 1958 a 1961.

Alfonso R. Bours. Hombre de gran visión empresarial y fuerte promotor deportivo. Nació en Alamos el 2 de agosto de 1896 y llegó al Valle del Yaqui en 1936 como primer concesionario de automóviles de la marca Ford. Casado con Rosalba Almada Corbalá procreó siete hijos. Se distinguió en la comunidad por fundar empresas tan sólidas a nivel nacional, como Bachoco y Fertilizantes Tepeyac. Dentro del deporte, por su gran labor, tiene un lugar en el Salón de la Fama de México, además de ser el principal promotor en la construcción del Centro Deportivo "Alvaro Obregón".
Eduardo Vargas Martínez. Nacido en Saltillo Coahuila el 16 de marzo de 1908, llegó a Esperanza, Sonora junto con su hermano Alberto Vargas. Con el tiempo fue presidente de la federación de agricultores y de la Unión de Crédito Agrícola Cajeme, también fue consejero de BANAMEX, Banco Yaqui y Mayo, así como accionista de la Automotriz Cajeme y dueño de Molinos del 65 y de Algodonera Santa María entre otros negocios, es recordado por la comunidad como una persona que siempre ayudó a los demás y como un importante forjador del Cajeme actual.


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